jueves, 15 de marzo de 2012

Nº 29

Aprendí a amarte en silencio,
a seguirte con la mirada
de una manera distinta.
A no acosarte,
a dejarte ser
y dejarme ser.
Me cuesta,
pero estoy más relajada.
Aprendí a no verte
y cuando tengo la oportunidad de hacerlo
prefiero no estarte encima
y así lograr que te intereses en mí.
Es difícil controlar las ganas que tengo de estar cerca de ti
e irme para el lado opuesto.

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