jueves, 5 de abril de 2012

Nº 31

Mi mente recorre
cada centímetro
de tu rostro,
recordándolo
para que cuando llegue
el momento de nuestro encuentro,
mi alma se funda en un abrazo eterno.
Esa imagen apenas dura unos segundos,
cuando abro los ojos, solo quedan cenizas.
Ya cerca de los dos meses,
mi corazón galopa enloquecido,
buscándote en cada rincón,
trota manso cuando le sonríes.