Las cosas cambian y sin embargo tú sigues estando a mi lado,
apoyándome, dándome una palabra de aliento.
Con vos puedo hablar de todo sin guardarme nada.
A tu lado me siento protegida, querida.
No quiero perderte, me haces sentir única.
Sin ti no soy nada.
Me contienes y me brindas todo lo mejor que hay en ti.
Gracias por demostrarme que se puede seguir,
que se puede seguir confiando en la gente.
Por eso fue que me enamoré de ti como una niña.
No me dejes… porque no te extrañaría…
me moriría sin ese amor ingenuo
que me enseña y me trasmite paz a cada instante.
Tu sabiduría del corazón me inunda el alma de lágrimas.
Sos el ángel que me envió Dios para que estés a mi lado.
Llenas mi vida con tu sonrisa, con tu alegría,
no permitas que te contagie mi tristeza.
Te amo tal y como eres,
continúa con esa esencia que me conquistó,
mezclada con tu simpatía y esa locura que me lleva a cosas inesperadas.
No sabría cómo vivir sin todo lo que representas para mí.
Sos mi razón de vivir, mi llave a la generosidad.
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