jueves, 10 de octubre de 2013

N° 42

El faro de tu mirada me encandilaba
mientras esperaba en el silencio de mi alma
que llegaras por el horizonte
galopando en la suave brisa.
Allí sentada, un ramo de flores en mi mano,

gotas en mis ojos y un deseo de amor en mi corazón.

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