Desde
que te vi la última vez
no
puedo dejar de pensarte.
Me
sentí tan bien,
tan
cómoda,
tan
protegida hablando con vos,
tan
yo.
Me
duele verte en mi mente,
no
poder gritar lo que siento
aunque
vos no sientas lo mismo.
Me
gustaría que las cosas fueran distintas,
de
otra manera,
pero
no me sale.
Sigo
sin poder entender los tiempos de Dios,
sus
designios
y
sus porqués.
Solo
se que te amo
y
no te he podido arrancar de mi corazón,
solo
amarte con mayor intensidad
con
el paso del tiempo.
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