martes, 28 de agosto de 2012

Nº 36


Mi corazón se inquieta entre las estrellas
y cada noche de luna llena,
comienza por relinchar
y acaba galopando por el valle de tu sonrisa,
entre la montaña de tus ojos.
No puede evitar cruzar…
por el cálido camino de tus brazos,
para llegar a la isla de tu corazón.
No me cierres esa ventana,
hasta que me haya dormido.
Cuando esté despierta,
buscaré a mi corazón para que me cuente
de las mágicas noches a tu lado
y así emprender la aventura de un nuevo día
de una manera distinta,
llena de esa energía,
que es mi amor por ti.

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